La situación en el campo de Gibraltar es insostenible, con unos índices de paro que rondan el 35-40% de la población, donde el contrabando de drogas es un modo de vida de muchas familias en estado de precariedad y se justifican esas actividades por amplios sectores de la población, todo ello constituye un coctel explosivo del que resulta que quienes combaten las mafias, quienes luchan contra la delincuencia organizada dedicada al tráfico de drogas vean su vida y su trabajo, no solo poco o nada valorado sino en auténtico peligro.

Esta mañana otro Guardia Civil ha sido agredido cuando acudía a su trabajo, varias personas le esperaban en la puerta de su domicilio y le han propinado una tremenda paliza que ha motivado su ingreso en un hospital de la zona.

Unos ataques, perfectamente orquestados y planificados, ya que no es la primera vez que suceden, en el último mes se han quemado varios vehículos particulares de compañeros, ataques que se realizan en los momentos de especial vulnerabilidad para los agentes, cuando se encuentran solos o en compañía de su familia como ha sido el caso de esta mañana.

Desde Unión de Guardias Civiles, UnionGC, no solo condenamos estos hechos deseando la pronta recuperación de nuestro compañero, sino que deseamos la rápida detención de los autores de este hecho y que caiga sobre ellos todo el peso de la Ley.

Conminamos a las Autoridades políticas para que endurezcan una legislación demasiado laxa con este tipo de actos violentos, actos similares a los ocurridos hace unos meses en Alsasua, aunque por motivos delictivos diferentes. Quienes cometen estos hechos son prácticamente terroristas que buscan que los Guardias Civiles no actúen en contra de ese tráfico asesino que es el tráfico de drogas. Exigimos por tanto de las Autoridades el máximo rigor y dureza contra quienes intentan amedrantar a quienes no hacen otra cosa que cumplir con su trabajo. Proteger a toda la sociedad.

Actos que esta asociación denuncia día tras día, En Melilla el lunes una horda de inmigrantes atacó a los compañeros que prestaban su servicio en la valla, ayer otro delincuente encañonó a dos compañeros en Ávila, la legislación que impone condenas sumamente ligeras por hechos como los descritos da alas a quienes viven del delito.

No entendemos que las Autoridades miren para otro lado, ¿A que esperan, a que maten a algún compañero de una paliza? ¿A que la escalada de agresiones afecte a jueces, fiscales y políticos como sucedió en el País vasco a principios de los 90? Son las Autoridades políticas responsables por omisión de sus obligaciones, de la sangre derramada por los Guardias Civiles en esta lucha contra el tráfico organizado de drogas, y eso les hace cómplices.