Ramón Rodríguez Prendes, secretario general de la Unión de Guardias Civiles, UnionGC, asegura que la situación en Cataluña se parece cada vez más «a la Alemania nazi y el País Vasco» en la etapa más cruenta del terrorismo. Defiende la actuación policial para contrarrestar «la resistencia pasiva» de los independentistas para evitar la celebración del referéndum del 1 de octubre, declarado ilegal, porque reconoce que «somos Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado, no somos jardineros de un ayuntamiento».

-¿Cómo vivió la jornada del 1-O en Barcelona?

-El día 1 estaba en Barcelona, visitando a nuestras unidades en los barcos, hablando con la gente y con el sindicato de los Mossos de Esquadra para ver qué pasaba con ellos.

-¿Cómo estaba el ánimo de los guardias civiles?

-Bien. Con la moral a tope. Saben que es un trabajo que hay que hacer, tienen disposición total y son conscientes de la gravedad de la situación.

-¿En qué condiciones están sus compañeros desplazados desde Asturias?

-Les van a abonar las dietas, pero lo que más les preocupa ahora es que hay que sacar el trabajo adelante.

-Su asociación exigirá responsabilidades penales.

-Sí. La Guardia Civil tiene órdenes superiores de que se actúe con tibieza  y esta situación está llevando a que, a diario, los compañeros estén siendo víctimas de un acoso insoportable con campañas de hostigamiento que los independentistas están haciendo a las unidades, a los cuarteles y a los hoteles. Han tenido que abandonar los hoteles porque a diario sufrían escraches y los de la CUP y sus colectivos paralelos han amenazado a los propietarios de los hoteles con que si albergaban a policías o guardias civiles se los iban a quemar o a cerrar. Los colectivos radicales y algún que otro alcalde amenazan a los empresarios diciendo que no les va a ir bien en el futuro y los compañeros decidieron irse porque no querían arruinar la vida a los empresarios. Ayer hubo numerosos traslados de compañeros a otras unidades, cuarteles del Ejército y se ha buscado soluciones…Esto se parece más a la Alemania nazi o al País Vasco en los años 70 y 80 que a un país democrático.

-¿Tienen una fecha estimada de retirada?

-En principio la fecha inicial era el día 5 de octubre, pero a la vista de los acontecimientos probablemente se prolongue. No saben nada.

-¿Cómo es la relación actual con los Mossos?

Apenas inexistente a raíz de la jornada del domingo, con hostilidades y sensibilidades a flor de piel. No hay iniciativa de los guardias civiles de ser hostiles hacia ellos. Pero parece que las decisiones de los Mossos están tomando partido por estar del lado de los independentistas, de los alborotadores y de los que están permanentemente delinquiendo.

-¿Cuál es su propuesta para salir de esa situación?

-Nosotros exigimos soluciones al Gobierno, porque en esa situación los compañeros no pueden ni deben seguir porque esto sólo tiende a agravarse. Nos podemos encontrar con un muerto encima de la mesa en cualquier momento. Hay una petición formal al Gobierno para que se lo empiecen a tomar en serio de una puñetera vez y si hacen falta más guardias civiles, se llevan más guardias civiles a Cataluña, porque somos miles los que estamos dispuestos a hacer el trabajo y reforzar el de nuestros compañeros. Ahora bien, eso debe ir acompañado de una actitud coherente y proporcional a la gravedad de las situaciones que se están viviendo a diario. No podemos estar siendo zarandeados, insultados, amenazados y hostigados y permanecer impasibles porque lo que se está viendo es que la gravedad de los hechos va in crescendo. Y si están en la confianza de que nosotros no vamos a reaccionar cada vez sus actuaciones serán más virulentas.

 -¿Esa tibieza será extensible a la jornada de huelga?

-Sí. No hay nuevas órdenes respecto a nuestra actuación en Cataluña en la jornada de huelga. El orden público va a descansar sobre los Mossos de Esquadra. El Gobierno o toma esa medida de incorporar más efectivos si son necesarios o, de lo contrario, que se proceda a la retirada total de la Guardia Civil de Cataluña. Los compañeros no pueden estar jugándose el tipo a diario y sin ningún amparo.

-¿Cuántos heridos contabilizaron entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad?

-Hay más de 400 heridos, entre policías y guardias civiles y, aunque hay algunos graves, no son vitales. La mayoría son heridos leves y no están dispuestos a regresar a su unidad. Es admirable. En uno de los barcos había incluso un compañero que tenía un dedo roto que dijo que si le daban un guante duro podía seguir haciendo su trabajo.

-¿Hubo proporcionalidad en el empleo de la fuerza policial contra los independentistas?

Nosotros damos cumplimiento a una orden judicial. El juez nos ordena la retirada de las urnas y que el referéndum no se celebre. Evidentemente habrá que hacer uso de la fuerza si hay una resistencia pasiva y no nos dejan retirar las urnas. Es muy fácil criticar nuestra labor desde la barrera y decir: ay, esos pobrecitos catalanes. Pero hay que tener en cuenta que esos pobrecitos catalanes están delinquiendo a diario, igual que muchos políticos catalanes llevan meses delinquiendo y nadie ha actuado contra ellos. Nosotros hemos hecho un trabajo adicional al que tenían que haber hecho los Mossos de Esquadra. Sin embargo, una vez iniciado ese trabajo vemos que los que tenían que trabajar con nosotros no lo hicieron. Y en esa resistencia pasiva que han ejercido los ciudadanos catalanes para incumplir con la orden hay que hacer uso de la fuerza. Si además encuentras violencia por la otra parte hay que anularla. Somos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, no somos jardineros de ningún ayuntamiento.

 -¿Es partidario de la detención de políticos como Puigdemont y su ejecutivo?

-Esos políticos catalanes llevan meses delinquiendo y en este país a quien delinque se les pone a disposición judicial y luego ya decidirá un juez si entran o no en prisión. ¿Por qué no se ha hecho en este caso?, ¿por qué hemos llegado a esta situación? No nos lo explicamos. ¿Por qué hay que llegar tan lejos en este desafío? Es un pulso desde la Generalitat al estado español y yo, como ciudadano de a pie, no sé cómo se ha llegado tan lejos sin antes haber actuado con las herramientas que da el estado de derecho.