La Unión de Guardias Civiles (UnionGC), asociación profesional con representación en el Consejo de la Guardia Civil, como es sabido defiende desde siembre el bienestar, la protección y la seguridad de los Guardias Civiles. Pero la opinión pública sabe también que dicho bienestar profesional les importa bien poco a muchos de los que nos gobiernan y tienen capacidad de tomar decisiones al respecto.

Hay plétora de conocidos ejemplos. Así, no se nos dota de chalecos antibala individuales, se pone en conocimiento de la ciudadanía por la prensa y los que tienen capacidad de arreglarlo se echan las manos a la cabeza negando la mayor. Pero en la actualidad los agentes se están pasando los chalecos de unos a otros, sin poder tener en cuenta ni la talla, ni si quien se coloca los mismos tiene diferente fisonomía como es el caso de las mujeres.

Es archiconocido que nuestro sueldo es muy inferior al de otros cuerpos policiales. Y también que la benemérita es la Institución mejor valorada del Estado un año tras otro. Nuevamente unos y otros se hacen eco de tamaña injusticia. Pero cuando los Guardias Civiles solicitamos la equiparación salarial a otros policías nos lo niegan sistemáticamente. Pareciera que, con valoración positiva de la ciudadanía, y con el honor nuestras mujeres pagan el pan.

El culmen de esta desfachatez llega en asuntos tan sensibles para la seguridad como los ejercicios de tiro. Todo el mundo sabe que las administraciones obligan a poner servicios de emergencia que incluya una o varias ambulancias, para multitud de eventos públicos por mínimo que sea el riesgo. Con toda lógica se exige que dichas ambulancias estén medicalizadas, en cualquier espectáculo público, concierto, encierro taurino o carrera popular.

Sin embargo, no hay que ir muy lejos para ver que no sucede lo mismo cuando la Guardia Civil corre un acreditado riesgo laboral. Los Guardias Civiles acuden a ejercicios de tiro, con munición real, en lugares apartados de la geografía nacional. En muchos casos en lugares que la llegada de la ambulancia hasta el lugar donde se desarrolla la actividad a más de 30 minutos de la ambulancia más cercana, con lo que tardaría más de una hora en llegar con un herido hasta el hospital más cercano. Lo increíble es que se permite la realización de estos ejercicios sin ambulancia, no ya una ambulancia medicalizada, ¡NINGUNA AMBULANCIA!

Parece mentira que la Guardia Civil sea la encargada de verificar que cuando hacen ejercicios de tiro los Vigilantes de Seguridad lo hagan con ambulancia y todos los medios de seguridad apropiados, incluso no empezando el ejercicio de tiro hasta que no llegue dicha ambulancia y los Guardias Civiles se les exija la realización del mismo, sin un elemento de seguridad tan fundamental.

Así sucede en Toda Castilla y León. En provincias como Valladolid al igual que Segovia, acude un médico con un vehículo turismo y un pequeño botiquín, pero hay lugares donde el desprecio por la vida de los Agentes es aún mayor, en Palencia, Burgos o Soria ni siquiera asiste un médico, acude un enfermero. En Salamanca tampoco se pone ambulancia para dicho acto y el Oficial Enfermero acude discrecionalmente, o sea no acude siempre.
En León depende de la Unidad que sea la que realiza dicho ejercicio, va un médico sin ambulancia o no va nadie como se ha dado en algún caso. Hablamos así del mismo desprecio por la vida de los Agentes que en otras provincias.
Actividades de riesgo alto, en lugares poco accesibles, a los que se llega por caminos difícilmente transitables, a bastantes kilómetros del hospital más cercano y sin ambulancia, ese es el aprecio que se tiene para las vidas de los Guardias Civiles. Extrapolando la situación al ámbito privado, es sabido que cualquier Inspector de Trabajo da parte a la Fiscalía por la comisión de delitos contra los Derecho de los trabajadores si hay un accidente laboral en condiciones de ausencia de protección. La cosa es aún más grave desde el momento en que el Reglamento de Indemnizaciones no prevé indemnizar las lesiones corporales. Pero parece que la Guardia Civil está pa

ra hacer cumplir la ley menos cuando el incumplimiento lo sufren sus agentes.
UnionGC solicita que se utilice una “ambulancia medicalizada” para la realización de este tipo de ejercicios que es la apropiada para tal evento y que caso de que llegue a suceder cualquier desgraciado accidente, esperemos que no suceda jamás, esta asociación se reserva las acciones jurídicas oportunas en defensa de sus afiliados y de los Guardias Civiles en general.