Unión de Guardias Civiles (UnionGC) denuncia la deplorable situación en la que están prestando servicio los Guardias Civiles del Puerto de Barcelona.

Los Guardias Civiles del Puerto de Barcelona están prestando servicio en una caseta de obra de unos 3 metros cuadrados, sin aire acondicionado suficiente y sin la equipación necesaria para realizar sus cometidos fiscales y de seguridad.

El contrarregistro provisional no reúne los requisitos mínimos para indicar al vehículo que se aproxima el paso por un punto aduanero ni tampoco para poder llevar a cabo las labores de contrarregistro fiscal, carece de señal vertical de STOP, no tiene señal de ADUANA ni de GUARDIA CIVIL y tampoco tiene barrera automática. El aire acondicionado tiene un funcionamiento insuficiente, el WC también es provisional y no dispone de luz, las condiciones higiénicas son mínimas o inexistentes. La imagen que da la Guardia Civil trabajando en esas condiciones es pésima y vuelve a poner de manifiesto, otra vez más, la denuncia constante de UnionGC de que a la Dirección General de la Guardia Civil le importa muy poco la salud laboral de sus trabajadores y se sigue despreciando la Prevención de Riesgos Laborales en las unidades del Cuerpo.

Esta es la situación provisional, pero la ubicación del futuro contrarregistro está expuesta a altos niveles de polución que puede tener un grave efecto y repercusión para la salud de los agentes. Se ubicará a unos 10 metros de la empresa Bunge, que se dedica a la fabricación de fertilizantes y piensos, a la producción de granos y semillas oleaginosas, a la trituración de semillas oleaginosas para la creación de harina y aceite para el procesamiento de alimentos y la industria de biocombustibles y a la moledura de trigo y maíz para procesadores alimentarios, panaderías, fábricas de cerveza y otros consumidores.

El ruido de la fábrica es constante e insoportable para estar un turno de trabajo expuesto sin ningún medio de protección acústica, como estarán los Guardias Civiles. Cabe reseñar que justamente detrás de la empresa Bunge se sitúa una zona de tratado de chatarras y carbón ubicada a unos 50 metros del nuevo contrarregistro que se ve afectado por una constante polución ferruginosa sin contemplar medida de protección alguna nuevamente para los Guardias Civiles que presten ese servicio.

En ninguno de los contrarregistros se facilitan máscaras anticontaminación, ni protecciones auditivas, ni los agentes disponen de botiquín. Una situación cada vez más insostenible que deriva en bajas médicas en la plantilla.

Desde UnionGC pedimos que se dote al contrarregistro de doble acristalamiento que evite los ruidos, que se le instalen filtros contra la contaminación ambiental. También pedimos que entre las fábricas y el contrarregistro se instale una pantalla anticontaminación atmosférica que proteja a los Guardias Civiles de la polución producida por la carga y descarga de chatarra, carbón y gramíneas, así como que se revisen los valores de radiación electromagnética que produce la estación base de telefonía móvil que se encuentra en las inmediaciones.

UnionGC pide una revisión médica para todos los agentes expuestos y un seguimiento continuo de su estado de salud, algo que parece de sentido común y que conforma un derecho de todos los trabajadores a excepción de los Guardias Civiles que no pasamos reconocimientos médicos anualmente.

Una vez más los hechos hablan por sí solos y se vuelve a poner de manifiesto la poca importancia que da la Dirección General de la Guardia Civil a la salud laboral y a la prevención de riesgos laborales