• El mando, que pasó de prestar servicio de Ávila a Toledo, obligaba al Guardia Civil de puertas a ‘regar el jardín’ del puesto, algo ‘totalmente ilegal y reprobable’

El Juzgado Togado Territorial de la Guardia Civil, con sede en Valladolid, archivó la causa de un sargento contra Unión de Guardias Civiles (UniónGC) por “injurias”, después de que los representantes de esta organización denunciaran al mando por el posible acoso al que sometió a un agente en Ávila, que casualmente era el secretario general de la asociación en la provincia.

El sargento presentó la denuncia por insulto a un superior durante una rueda de prensa en la que se hizo público el acoso, conducta tipificada como “delito militar”, si bien el tribunal militar dictó un auto el 8 de agosto de sobreseimiento del asunto y su posterior archivo definitivo. El contenido parte del hecho “indubitado” de que se narró la “verdad”.

Los hechos se remonta a mayo de 2017, cuando los tres cargos de esta asociación denunciados, entre ellos el secretario provincial, David Vargas, que es la persona “acosada” por el mando, narraron que a esta persona se le estaba “haciendo la vida imposible” después de que lograra retirar una polémica orden del sargento, “y que nadie osaba cuestionar”, según explicó este jueves el secretario estatal de Prevención de Riesgos Laborales de UniónGC y responsable autonómico entonces, Marcelino García.

La orden decía que los guardias de puertas debían regar el jardín del puesto mientras prestaran servicio, “algo totalmente ilegal y reprobable”, tanto que en cuanto la compañía recibió la noticia del representante “no tardó ni un día en ordenar su retirada”.

En aquella rueda de prensa, continuó García en Valladolid, relataron que su compañero “jamás había tenido problemas con nadie y que incluso tenía una relación normal, por no decir cordial, con su sargento”. Pero a partir de la retirada de la orden “tuvo que soportar que sus servicios se miraran con lupa, que fuese amonestado verbalmente y por escrito, que no está permitido, o por no poner acento en las letras mayúsculas o redacción de frases que eran correctas gramaticalmente, pero que no eran del gusto del sargento”. Incluso, se observaron, sostuvo Marcelino García, “conductas desabridas o una bronca en medio del puesto con personal civil delante“.

“Queremos pensar que la rueda de prensa fue fructífera. Tuvo su relevancia mediática y eso es mucho. Pero tuvo además resultados. El más notable precisamente fue que si había acoso incipiente, lo cortó de cuajo”, aplaudió García.

A partir de ahí, la mediación “dio su fruto, la situación cesó” y el sargento fue a prestar servicio a Toledo. “Creímos que podría aprovechar la oportunidad que se le daba y crecer y mejorar en el ejercicio del mando”, confió. En cuanto al compañero ‘acosado’ se recuperó de la baja y regresó al trabajo con normalidad. Con ello, la investigación dio por concluida la situación y no llegó a aplicarse el protocolo de acoso.

La sorpresa llegó posteriormente, en febrero de este año, cuando el Juzgado Togado informó a los responsables de UniónGC que el mando ejercía ahora acciones contra ellos por “injurias” en aquella rueda de prensa, una causa que el mes pasado se ha archivado. No obstante, a pesar de celebrar la decisión judicial, García señaló que esta denuncia del sargento “causa tristeza, porque podría decirse que lo sucedido no le hizo reflexionar si tenía o no razón en sus planteamientos”. De hecho, ha interpuesto un recurso de apelación ya pasado el plazo y que ha sido inadmitido a trámite.

“Nadie es amo y señor”

En este sentido, el secretario nacional de UniónGC, Ramón Rodríguez, señaló que estas acciones en el cuerpo se contabilizan en menor cifra cada año, “pero todavía ocurren”; y que la nueva instrucción para evitar el acoso, aunque “no es perfecta y no siempre resulta de la utilidad que pretende, va avanzando”.

Igualmente, advirtió de que se han observado casos de mandos en la Guardia Civil, como el citado de Ávila, en el que “da la sensación de que cuando les nombran se hacen amos y señores, se convierten en dictadores, y es una situación que hay que desenterrar”. Para ello, ofreció la colaboración de la asociación a las instituciones para erradicas estas acciones, tanto en materia de formación de mandos como en propuesta de medidas. “No seremos cómplices de situaciones irregulares e ilegales. Iremos al tribunal que haga falta, hasta Estrasburgo, si vemos que existe acoso y lo que se cuenta es real”, concluyó, ya que a su juicio este caso crea jurisprudencia.

Fuente: rtvcyl.es