La Unión de Guardias Civiles ha denunciado hoy la “nefasta” política en materia de seguridad vial de la Dirección General de Tráfico, en la que, a su juicio, prima la labor sancionadora a la preventiva y a la de auxilio al automovilista.

La asociación de guardias civiles, en un comunicado, ha lamentado que el repunte de la siniestralidad vial – con 667 muertos en carretera entre enero y julio, 51 más que un año antes – dé la razón a sus críticas a la “errática línea marcada por la DGT”.

En ese contexto, ha recordado sus continuas quejas por el “afán recaudatorio” de Tráfico, pero también a la falta de inversión para el adecuado mantenimiento de las vías de comunicación por parte de Fomento o al déficit de agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, pues los actuales 9.100 son “manifiestamente insuficientes”.

Asimismo, ha criticado que se realicen “multitud de macrocontroles de alcoholemia o drogas” mientras que “se descuidan aspectos fundamentales como la labor preventiva de vigilancia ‘a pie de asfalto’ o la presencia en carreteras secundarias, donde precisamente se producen actualmente el 80 % de las muertes en carretera”.

La Unión de Guardias Civiles ha cuestionado que la labor de los agentes se valore de acuerdo con el número de sanciones que imponga, una medida que ha considerado “perversa y coactiva”.

Y que además es “un insulto” para los guardias civiles de Tráfico, dado que al tiempo “se mercadeaban contratos a familiares”, ha añadido la asociación en referencia a la adjudicación de proyectos subvencionados al marido de la anterior directora de la DGT, María Seguí, quien ha dimitido por ese escándalo.

Por todos esos motivos, han reclamado “una inversión adecuada en medios para los agentes de la Guardia Civil, una plantilla acorde a las necesidades y unas directrices claras y orientadas a prevenir la siniestralidad en carretera”.

Asimismo, han puesto sobre la mesa “la urgente necesidad de que el Ministerio de Fomento invierta en mejorar las vías de comunicación”, en especial en las secundarias, cuyo estado han calificado de “lamentable”.