El Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska ha paralizado de forma temporal la aprobación de una normativa que ha tenido a los guardias civiles en pie de guerra en los últimos años, confirma el propio ministerio. Esta paralización había sido solicitada por Union de Guardias Civiles, UnionGC, Esta regulación pretendía prohibir a los agentes llevar tatuajes y piercings, además de imponerles una larga lista de restricciones estéticas.

El reglamento, que se elaboró durante el mandato del exministro Zoido, está pendiente de revisión, tras el reciente cambio de Gobierno y el nombramiento este 28 de junio del magistrado Félix Azón como nuevo director de la Guardia Civil, explica el Ministerio de Interior.

Además de prohibir a los agentes de Guardia Civil lucir tatuajes en cualquier parte del cuerpo si contienen símbolos que reflejen discriminación sexual, racial, étnica y religiosa, también se veta en ese texto todo tipo de tatuaje que esté en una zona visible y que no quede cubierto con el uniforme del cuerpo.

Esta regulación sería más restrictiva para las mujeres, ya que uno de sus uniformes cubre menos cuerpo que el de los hombres. Dicho uniforme deja ver pantorillas, rodillas y unos centímetros de pierna de las mujeres. Interior confirma que esta regulación no va a aprobarse tal cual está planteada, ahora que el nuevo equipo “tiene un conocimiento más profundo” de la misma.

Con esta nueva normativa, los agentes tendrían que firmar una declaración jurada confirmando cuántos tatuajes tienen y dónde los tienen y comprometerse a eliminarlos o cubrirlo con apósitos de un tono similar a su piel si quieren seguir formando parte de la institución, explica José Manuel Manrique, portavoz de Unión de Guardias Civiles (UniónGC), una asociacion que se opone a una normativa que consideran “aberrante para el siglo XXI”.

“Que los guardias civiles que hace unas semanas salvaron la vida de tres personas en una riada en Alginet (Valencia) tengan o no tatuajes no afecta a la imagen del cuerpo ni la visión del ciudadano sobre lo que hicieron”; argumenta Manrique.

UniónGC, que también impugnaría judicialmente esta orden, considera que “las asociaciones de la Guardia Civil y su dirección general deben reunirse para encontrar un consenso y un término medio”.

Además de tatuajes, los piercings, tintes en el pelo y otras exigencias estéticas también se regularían en la normativa propuesta por el ministerio de Zoido que ahora está pendiente de revisión. Son medidas que ya se aplican en otros organismos de seguridad. AUGC destaca que estas normad estéticas serían más complicadas de cumplir para las mujeres, ya que sus uniformes oficiales dejan visibles más partes de su cuerpo, donde también deberían ocultar sus tatuajes.