La Unión de Guardias Civiles de Asturias (UniónGC) acaba de abrir una oficina de atención al asociado en Sama, en el concejo de Langreo. Su objetivo es servir de apoyo a los agentes de toda la región ante muchos de los problemas de índole laboral que se presentan en el ejercicio de sus funciones. «No tenemos reconocida la posibilidad de crear un sindicato, de hecho, no hay amparo legal para nuestro colectivo, se trata de una asignatura pendiente para modernizar el cuerpo», afirma el secretario de organización, Ignacio García Baragaño. La entidad defiende los derechos de los agentes pero también lucha por una mejora del Instituto Armado. Por eso insisten en que son muchas las necesidades a las que hay que dar respuesta para seguir siendo un servicio público de calidad. «Uno de los principales problemas en la comarca del Nalón es la grave falta de efectivos; tendría que haber 35 personas para ejercer las funciones de seguridad ciudadana y solo hay 15», se quejan.

¿Cómo se suple esta carencia? «Con más esfuerzo por parte de los agentes que formamos el cuerpo. El guardia civil es un efectivo implicado con la labor que realiza en la defensa y protección de la seguridad del ciudadano, eso no se puede descuidar bajo ningún concepto». No obstante, desde la asociación lamentan que este trabajo extra «no sea debidamente reconocido».

Pero no solo hay un déficit en materia de seguridad ciudadana, «ocurre algo similar en Tráfico. No hay agentes suficientes para todo el trabajo que hay que realizar», subraya García Baragaño. Esto se suma a que el material que se utiliza, en muchos casos, es viejo y obsoleto, como ocurre con los vehículos de la flota del cuerpo.

«Es necesario que se ejecute pronto el nuevo cuartel de Mieres, lleva años de retraso»

Miembros de la Unión de Guardias Civiles consideran que, en general, la región dispone de unas instalaciones «viejas y en mal estado». Los nuevos cuarteles tampoco se libran de las críticas, como ocurre con el de Langreo que, a pesar de ser de reciente construcción, ya presenta problemas de humedades y fallos en el sistema de climatización. García Baragaño también se refiere a la necesidad de ejecutar la nueva sede en Mieres, un proyecto que arrastra años de retrasos. «Esperemos que esta vez sí se cumplan las previsiones y que los compañeros dispongan de unas dependencias adecuadas ya que ahora se encuentran en un antiguo centro de salud».

García Baragaño forma parte de una nueva directiva de la asociación que preside José Luis Alonso López. El trabajo que se realiza en la oficina de Sama es totalmente voluntario. «Tenemos que dedicar nuestro tiempo libre para dar soluciones a nuestros asociados, que ninguno de ellos se quede tirado», resalta. Entre los asuntos que abordan en este centro se incluyen los conflictos disciplinarios.