Ochenta guardias civiles pertenecientes a los puestos de Bustiello (Avilés), Cancienes, Salinas, Piedras Blancas y Soto del Barco se encargan de la seguridad ciudadana en sus respectivos concejos más Illas, Candamo y Muros de Nalón, más de 45.000 habitantes. No se incorpora en el cálculo a los 80.000 residentes en Avilés porque, salvo intervenciones puntuales en su zona rural, casi todas las operaciones corren de cuenta de la Policía Nacional y Local.

Estos ochenta agentes son los que se dedican en exclusiva al trabajo de calle, es decir, a patrullar y vigilar veinticuatro horas al día los núcleos rurales de los concejos citados. La plantilla se completa con el personal de oficinas y el asignado y confiando al Puerto y Aeropuerto. La cifra, facilitada por la Unión de Guardias Civiles (UGC), es «manifiestamente insuficiente», ya que hay que tener en cuenta que estos ochenta guardias civiles nunca coinciden todos en activo. «Los que no están en un curso de formación específico, están de descanso o vacaciones, o declarando en el juzgado, más los que pueden estar de baja», señala, Ramón Prendes, secretario general de la UGC.

Aunque los ciudadanos no perciban esta economía de medios de la Benemérita, lo cierto es que provoca situaciones cuando menos curiosas. El pasado 10 de enero, por ejemplo, cuando se localizó en Raíces (Castrillón) a un loro robado en la urbanización avilesina de Puerta de la Villa, la patrulla que fue a recogerlo se desplazó desde Soto del Barco porque ese día solo había dos de servicio para cubrir Castrillón, Corvera, Gozón, Illas, Soto del Barco, Llanera y Candamo.

Los ladrones conocen la falta de personal de la Guardia Civil y juegan con ello a su favor. No solo para asaltar viviendas, como la reciente oleada de robos en Miranda (parte de la parroquia se encuentra en Castrillón y es la Guardia Civil la que se encarga de las investigaciones), sino para ‘torear’ a los agentes. Es práctica habitual que, por ejemplo, se reciba por la noche una llamada telefónica alertando de un accidente de tráfico u otro tipo de incidencia en Somao (Muros) y mientras la única patrulla de la zona se dirige para comprobar la veracidad o no de la información, el comunicante se encuentra perpetrando su fechoría en la otra punta del concejo. Los agentes son víctimas de este tipo de engaño a sabiendas, pero no pueden descartar la alerta sin más. Tienen que desplazarse sí o sí.

La providencial discreción de los agentes evita sacar los colores al Ministerio del Interior, pero lo cierto es que el malestar entre la plantilla de la comarca de Avilés va en aumento ante la falta, ya no de una perspectiva de aumento de plantilla, sino incluso de promesas sobre un hipotético incremento.

Corvera pide más presencia

Iván Fernández, alcalde de Corvera, es el único de los consultados que reclama abiertamente más presencia de la Benemérita en el concejo. «No sé cómo están en el cuartel de Cancienes», confiesa sin reparos. Lo que sí sabe es que la Policía Local «hace también cosas por la zona rural», demarcación que en principio no le correspondería. «Creo que con una buena dotación, la Benemérita se podría ocupar de Cancienes, Solís, Molleda y la parte de Llanera más cercana a nuestro concejo, y nuestros ‘locales’ se podrían dedicar en exclusiva a Los Campos, Trasona y Las Vegas», propone.

En Castrillón, de momento, no tienen quejas. Al menos eso expone su alcaldesa, Yasmina Triguero, que subraya el bajo índices de criminalidad de Castrillón, según publica la Delegación de Gobierno, y destaca la «estrecha colaboración» del cuerpo con la Policía Local. «Nuestra concejalía de Interior siempre lo tiene en cuenta a la hora de planificar el trabajo», ahonda.

No obstante, sabe que no están exentos de estas rachas de delincuencia que parecen azotar a determinadas zonas por temporadas. Lo que ha ocurrido recientemente en Miranda pasó en diciembre en La Braña «en mucha menor medida». Esa oleada de robos propició una reunión de la Guardia Civil con los vecinos el pasado 8 de enero para compartir algunas normas básicas de seguridad y contar con su colaboración a la hora de prevenir.

Jaime Menéndez Corrales, alcalde de Soto del Barco, y Carmen Arango, alcaldesa de Muros de Nalón, se muestran, por contra, satisfechos con la cobertura de la Benemérita en sus respectivos territorios. «Ahora mismo estamos bien cubiertos, parece que no hay muchos robos», confirma Arango. Ella también habla de la colaboración entre los dos cuerpos, el de Policía Local y Guardia Civil. «Aunque de noche no hay servicio de policía, nuestros dos agentes locales están disponibles las veinticuatro horas y, ante cualquier alarma, el 112 siempre se comunica con ellos», añade.