Un juzgado ha admitido a trámite una denuncia contra la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid y un taller mecánico por presuntas irregularidades en la reparación de vehículos oficiales y coacciones a un cabo que las denunció, lo que podría constituir cohecho, prevaricación y tráfico de influencias.

La denuncia la presentó la asociación Unión de Guardias Civiles (UniónGC) y fue admitida a trámite por el Juzgado de Instrucción 11 de Madrid por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores, tras lo que éste se inhibió al Juzgado de Instrucción 2 de Colmenar Viejo, que recientemente ha tomado declaración al cabo y la tomará en breve a representantes de la asociación denunciante.

La Comandancia de Madrid por su parte no ha querido hacer a Efe ningún comentario sobre este asunto por estar judicializado.

El cabo, destinado en el puesto de Arroyomolinos, denunció posibles irregularidades en el servicio de reparación de los coches en 2015 tras sufrir un accidente.

A raíz de esa denuncia, se le abrió expediente en tres ocasiones -uno caducó, por otro fue sancionado y otro está abierto- y finalmente el agente cambió de puesto y retiró la denuncia.

UniónGC retomó el caso presentando a finales de 2016 denuncia contra la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, los responsables de la contratación de la reparación de vehículos con los Talleres Higuera y Gay S. L. de Humanes (Madrid) y los responsables de esta empresa.

También la dirige “contra las personas encargadas de la presuntamente injusta utilización e instrumentalización del régimen disciplinario de la Guardia Civil, utilizado con el fin de acallar la investigación” al intentar “acallar y castigar presuntamente al funcionario”.

La asociación cree que los denunciados pueden haber incurrido en los delitos de tráfico de influencias, cohecho, prevaricación, y descubrimiento y revelación de secretos tipificados en el Código Penal.

La asociación relata el accidente que sufrieron el cabo y su compañero el 17 de enero de 2015 en la A-5 cuando se rompió la dirección de coche y se salieron de la vía resultando heridos, pocos días después de que ese vehículo hubiera sido reparado en el taller Higuera y Gay por un problema en la dirección.

El cabo ya había comunicado previamente al Servicio Automovilístico “reparaciones supuestamente negligentes” en ese taller, al que se llevan los coches de su puesto habitualmente.

Y a raíz del accidente comprobó en los archivos oficiales que entre 2012 y 2015 se registró “un aumento de las reparaciones de los vehículos oficiales de la Guardia civil de Arroyomolinos en los talleres Higuera y Gay” y que hubo “un número elevado de reparaciones presuntamente negligentes y defectuosas“.

La denuncia incluye ejemplos como el de un coche cuyos luminosos del techo fueron reparados siete veces en pocos meses, después de lo cual en Automovilismo decidieron cambiar el puente de señales luminosas por otro usado, diferente al homologado oficialmente, lo que ocasionó que se desprendiera una parte del sistema luminoso en plena marcha.

El cabo también descubrió que el titular del citado taller y el jefe del destacamento de Automovilismo de la Comandancia son amigos en la red social Facebook.
Por eso envió un escrito a la Oficina de Prevención de Riesgos Laborales informando de todo para que se tomasen medidas, por lo cual, asegura, comenzó a sufrir “una injusta persecución por parte de los mandos”, con la apertura de hasta tres expedientes avalados por el coronel jefe de la Comandancia.

La denuncia especifica que el comandante médico trató de coaccionar al agente e hizo “abuso de superioridad y autoridad” cuando acudió a su consulta por las lesiones del accidente.

Y detalla cómo unos agentes de Arroyomolinos vieron que este comandante conducía en su tiempo libre y para labores no relacionadas con su trabajo un coche oficial decomisado de alta gama, algo que no está permitido pero que según los denunciantes ocurre tanto en Madrid como en otros lugares.

En julio de 2015 el cabo supo por la prensa que ha sido propuesto para sanción por falta grave, lo que en opinión de UniónGC supuso “falta de legalidad y confidencialidad” por parte de la Comandancia y contribuyó a un desprestigio profesional.

En la denuncia se reconoce que tras la denuncia del agente los vehículos del puesto de Arroyomolinos se llevan a reparar a varios talleres.

Fuente: El Confidencial