Con los ojos llenos de lágrimas por la pérdida de nuestros dos fieles compañeros Víctor Romero Pérez y Víctor Jesús Caballero Espinosa desde Unión de Guardias Civiles –UnionGC– hacemos extensivo nuestro más sincero pésame a sus familias, compañeros y amigos.

Queremos reconocer la valentía, eficiencia y profesionalidad de todos los compañeros de la Guardia Civil participantes en este dispositivo, que fueron capaces de detener al autor de los hechos en un tiempo record, poniendo de manifiesto, una vez más, el buen hacer y la efectividad de la benemérita.

Tan histórica como nuestra equiparación salarial tan en boga en estos días, ha sido siempre la petición desesperada de medios de autoprotección para el desarrollo de nuestra profesión policial. Clamamos por unos medios suficientes que nos permitan desarrollar nuestra labor de protección a la sociedad con unas mínimas garantías de seguridad. Quizá el buque insignia de esta petición sean los chalecos antibala. Pedimos chalecos de calidad, adaptados a la morfología femenina y a la talla de cada usuario, cómodos y eficaces. Nos va la vida en ello. Pero no sólo chalecos, también fundas de extracción rápida y antihurto para nuestras armas oficiales que sustituyan a las anacrónicas y poco eficaces fundas de cuero. Es el propio Guardia Civil quien de su ya exhausto salario se sufraga los costes de estos dos indispensables elementos de trabajo.

Comenzamos por chalecos y fundas, pero podríamos hablar también del estado de nuestros vehículos con centenas de miles de kilómetros, nuestros helicópteros con más de 30 años, o nuestros cuarteles que se caen literalmente a pedazos. Quizás podamos denunciar la ineficacia de nuestras antiguas armas subfusil Z70B con las que compañeros como los de Teruel –o hace bien poco en Cangas de Onís– han tenido que hacer frente a amenazas armadas. Pero hoy denunciamos enormes carencias en materia de seguridad que tiene la Guardia Civil.

Entre las manos desnudas y su arma de fuego, el agente de la Guardia Civil no dispone de otros medios menos lesivos para hacer frente de forma gradual y proporcionada a las amenazas que se le presentan con ocasión del Servicio. La muy lenta implantanción de defensas extensibles no es suficiente para prestar una respuesta ágil y segura a las situaciones hostiles con las que cada día tienen que lidiar los componentes del Cuerpo. Desde UniónGC reclamamos la finalización del reparto de defensas extensibles, así como la dotación de armas eléctricas tipo TASER acompañadas de una formación completa y recurrente en el tiempo sobre su uso.

Los Guardias Civiles recibimos una formación continua en materia de Intervención Operativa (protocolos de actuación, defensa personal, tiro, etc) completamente INSUFICIENTE. Tan insuficiente que en el caso de las prácticas de tiro en la inmensa mayoría de Unidades de la Guardia Civil se reduce a 2 por año, con un uso de unos 50 disparos en unas condiciones que NO SE PARECEN EN NADA A LA VIDA REAL. Nos causa pudor admitir que cualquier aficionado al tiro deportivo o a la caza nos sobrepasa ampliamente en disparos anuales, y no digamos otras policías donde sería sonrojante siquiera proponer tales estándares.

La Intervención Operativa requiere también una preparación psicológica y física para afrontar las situaciones como las que desgraciadamente nuestros compañeros de Teruel han tenido que afrontar. NO se destina el suficiente tiempo a la formación operativa de los Guardias Civiles (16h/semestre o 0h/semestre los destinados en unidades burocráticas) lo que hace que pese a la voluntad e iniciativa de nuestros compañeros, el resultado de la preparación no suele ser el adecuado para una policía democrática del siglo XXI.

Los buenos resultados de la Guardia Civil se deben al esfuerzo ímprobo, la valentía y el amor por el servicio de los que a pie de calle se juegan el pellejo por sus semejantes, mientras desde los despachos de Madrid no se nos dota de los medios y la formación que nosotros necesitamos y España merece.

Unión de Guardias Civiles – @UnionGC