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GUARDIA CIVIL MULTANDO

La imagen de la Guardia Civil de Tráfico está cambiando y creo que la culpa no es de los guardias, sino del sistema, de las directrices, quizás también de la crisis.

 Antes, los motoristas o los coches de Tráfico te daban seguridad. Los veías y sabías que podías conducir tranquilo porque eran una especie de ángeles de la guarda de la carretera. Desde hace un tiempo, los ves y lo que te entra es miedo. Tienes la sensación de que estás ante los recaudadores del sheriff de Nottingham, siempre dispuestos a cobrarte un dinero como sea. Han metido a los guardias civiles de tráfico en la misma espiral que a los corredores de seguros, a los directores de banco y a los vendedores de teléfonos móviles: tienen que conseguir unos objetivos económicos y si no llegan a ellos, se quedan sin el plus. 
Desespera saber que si consultas el saldo de tu tarjeta en un banco que no sea el tuyo te cobren dinero aunque coincidan en el tipo de tarjeta, irrita pagar más IVA en las facturas y más dinero por la gasolina, pero que tus ángeles de la carretera también se conviertan en agentes de recaudación te lleva a una situación de desamparo y desesperación: parece que vives en una jungla en la que todas las fieras vienen a despedazarte y nadie te defiende. 

Una jueza de Badajoz ha condenado a Tráfico por convertir a los agentes de la Guardia Civil en máquinas de denunciar. Es una pena que todo se reduzca a dinero y que los 'motoristas', siempre dispuestos a ayudarte, ahora no puedan echarte una mano porque si lo hacen, los pueden castigar por no cumplir objetivos.

(Fuente: hoy.es)